Hoy quiero hablar de la familia.
Ayer tuve una charla muy emocionante con mi abuela, que me hizo sentir una vez más que mi familia es lo más, que "la" familia es lo más...
A todos se nos da una familia al nacer. Algunas son mejores, otras peores. Eso sí, algunas son una reverenda porquería y lo más sano es alejarse de ellas así por tu vida. Pero no me quiero referir a esas. Me quiero referir a la gran mayoría. Las normales. O mejor dicho, pseudo-normales... ya que todas son disfuncionales! La familia ideal es un mito, no existe. Como siempre, tenemos dos opciones. Le tomamos por el mejor lado, o por el peor.
Puedo hablar de mi experiencia. Yo le tomé por los dos lados en diferentes épocas de mi vida. Maldije a mi familia. Me consolaba con la idea de que a la familia no se elige, que no era mi culpa. Con el tiempo decidí ver las cosas de manera diferente. Ausencias varias, semi-prolongadas (un año por vez no es tanto) me mostraron que serán imperfectos (igual que yo) pero siempre están ahí (igual que yo). Y aprendí a quererles. Mucho. A agradecer por su presencia. Por su apoyo incondicional (ese que muchas veces creí que no me iban a dar, ya que siempre soy la que le rompe todos los esquemas).
Si todos nos sintiéramos ligados a nuestras familias, creo que habría menos soledad en el mundo... todos sentirían que siempre hay "ese" lugar a donde volver cuando las cosas no salen como las planeás.
¿Parte interesante del asunto? Nosotros estamos por empezar nuestra propia familia. Espero que podamos transmitirle a nuestros hijos esa sensación de pertenencia profunda que da la familia...
P.D. Nada Que Ver Del Día: No estoy embarazada, déjense de joder
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)

1 comentario:
y... es un largo proceso, pero da gustoooo cuando se llega a ese oasis de paz... cuando notas que es lo realmente importante...
Publicar un comentario